miércoles 25 de noviembre de 2009

Nada se pierde, todo se transforma


A finales de 2008, el mundo caía sobre sus hombros: había cedido el #1 ATP a manos de Rafael Nadal luego de 237 semanas de dominio absoluto. Lejos de perderlo todo, Roger Federer se convirtió este año en el más ganador de todos los tiempos: cortó la racha de siete meses sin victorias con el Masters 1000 de Madrid, completó el circuito Grand Slam con la victoria en Rolanga y se convirtió en leyenda al alcanzar la friolera de 15 majors y superar a Pete Sampras. También ganó el Masters 1000 de Cincinnati, y fue finalista en el Australian Open, US Open y ATP de Basilea. Todo ello, le valíeron estas líneas y retomar el título de campeón de la temporada, cetro que ostentó entre 2004 y 2007. Salud.